Mi primer amor fueron sus manos

Él nunca supo que sólo con reírse conmigo y cogerme de la mano ya me estaba salvando.

Aunque no hubiese que salvarse de nada, estar en sus brazos era saltar el muro que te separaba de la guerra.

Él nunca supo que hubiera guardado sus miedos en una cajita, para arreglarlos por las noches a escondidas.

O que contaba sus lunares cuando me daba la espalda.

O que sentirnos un equipo era el sueño de cualquier atleta.

Él nunca ha sabido que teniendo las mismas taras, podíamos habernos comido el mundo. ¿Quien no se lo come simplemente sintiéndose amada por quien amas?

Nunca le dije que tenía mucho miedo, porque mientras él se escondía en una ventana nueva, en un pensamiento sin mi o en una página sólo escrita con su letra, yo iba dejando migas de recuerdos para que volviera.

Que nadie lo entienda no significa que puedan juzgar mis piezas, porque sólo él y yo sabemos lo que significó tenerlas enteras. Quien eres tú para decirme cómo salir adelante si no estuviste en aquel vino, ni en aquel mensaje sorpresa, ni has estado en sus ojos reflejada con su sonrisa tímida, traviesa y endulzada.

Y ahora, cuando me dicen que la vida sigue, que nadie se muere por nadie y que hay que empezar de nuevo, yo bajo la cabeza para mirarme el agujero que se ha abierto en mi pecho. Vacío, oscuro, profundo…

¿Y qué si le subí a un pedestal? Subirle era subirme con él, sentirme yo también arriba. Y eso era quererme.

Las bromas que sólo nosotros entendíamos, sentir que formábamos parte. Nada, no hay letras, no las tengo para que pueda entenderlo nadie.

Me quedaría esperándole toda la vida, aunque él me dijo que no había más tren, yo estaría sentada como en este banco, esperando a los obreros construir una nueva vía y sentir que algún día dejaré de sentir todo esto, como hablar con él en cada cosa que hago como una puta loca.

Él era mi paz, mi primer amor en mayúsculas, y no hay día que no haya un rato para llorar su abrazo. Hasta cuando soy feliz miro a los lados. Pero no está para ver mi risa o cogerme de la mano. Joder Sputnik, qué lento es todo sin ti.

¿Por qué me duele tanto el pecho ahora que ya no está, si él está dentro ?

A veces le odio con todo el amor del mundo, por esos cuídate, quiero que te vaya bien, pero si tú eres mi bien! Qué cojones estás diciendo.

Te deseo lo mejor, pero dónde vas deseándote por mi?

Le rabio, ladro y muerdo con toda la ternura de una perra abandonada, por haberme convertido en esto, él no sabe lo que duele que me haya dejado de querer. Porque el día que se quiera como yo le he querido y deje de quererse un sólo rato, entenderá mi mirada perdida y todo lo que ya no le cuento a nadie.

Porque ya soy muda. Solo escribiendo se despierta mi silencio.

Sigo. El mundo no se para aunque yo sé que los árboles también le lloran. Cómo me gustaría que me quisiese, que me entendiese, que dejaran de llamar drama a esta sensación de ahogo, de cojera, de sonrisa partida, de ojos tristes, de piel espesa, de querer dormir todo el rato para no darme cuenta.

No está y no va a estar más. Y los demás hablan como si no pasara nada. Mientras por dentro sólo quiero pegar un golpe en la mesa.

No hay nada que hacer, todo está tan perdido como el mundo, lo he intentado con todo el abecedario, con todas mis escasas armas de mujer, con toda mi fuerza, y no está, mi para siempre ha cambiado, ahora todos los tréboles son de tres hojas.

Nunca le dije, o quizás si pero no sirvió de nada…

Que mi primer amor fueron sus manos…

Y que seguir no significa que no le esté echando de menos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s